1996
Israel devolvió 123 cuerpos de terroristas de la agrupación Hisbolá, en cambio de los cuerpos de 2 soldados secuestrados, Iosef Pink y Rahamim Alsheij.
1998
Por el cuerpo de un soldado, Itamar Ilia, fueron entregados 60 terroristas, más 40 cuerpos de terroristas del Hisbolá, entre ellos un hijo del jefe de los asesinos, Nasrala.
2004
A cambio de un ciudadano, Elhanan Tenembaum, y los cuerpos de tres soldados, Beni Abraham, Omar Suhad y Adi Abitán, durante el gobierno de Sharón, fueron devueltos 430 terroristas.
2008
A cambio de los cuerpos de dos soldados, Eldad Regev y Ehud Golwaser, fueron devueltos 5 terroristas y 197 cuerpos de terroristas pertenecientes al Hisbolá.
En la última semana, el gobierno israelí, decidió encargar a un grupo de jueces, la redacción de una serie de cláusulas referidas a las pautas que Israel considerará pertinentes para los posibles casos en que sea necesario efectuar cambios y transacciones en posibles y futuros secuestros de ciudadanos o soldados israelíes.
Además se cree indispensable decidir, si, en el futuro, Israel aceptará realizar transacciones con grupos terroristas en lo concerniente a secuestros o no. Esta posible determinación, llegada a ley, podría constituir un nueva modalidad en lo referente a este delicado punto.
Hay quienes consideran que los futuros cambios, si es que los hubieran, deberían ser: un secuestrado por un prisionero, o un cuerpo por un cuerpo. Es una determinación fría y seca, pero en dichos casos extremos la sensibilidad, humanismo y honradez no están en juego.
La opinión pública está dividida en varias opciones de acción.
Están los que aseguran que el "precio" requerido por la liberación de nuestro soldado, es una simple rendición ante la violencia y la extorsión; ello reafirmará la postura de nuestros más acérrimos enemigos; no descartan que brindará una muestra de nuestra debilidad, lo cual invitará a imitar tales actos a los distintos elementos subversivos que nos rodean, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
Y lo principal, quedaría en claro que los prisioneros no se liberarían por medio de deliberaciones pacíficas sino en base a actos de violencia, o sea, que tales procedimientos son los que corresponden efectuar frente a los israelíes.
Por el contrario, son muchos los que aceptan el elevado precio a pagar, se habla de cerca de mil terroristas; consideran que es una obligación moral ante la familia del soldado secuestrado; un deber de honor frente a los miles de soldados de nuestro ejército; y aseguran que la comentada "debilidad" israelí, no es tal, sino un verdadero "poderío" al comprender que en situaciones como estas, todos nos *sentimos* una sola familia.
Soy de la opinión que, en todo momento que una acción militar es posible para lograr la liberación del secuestrado, ello es lo conveniente, sin lugar a dudas.
La afirmación de que -Todo secuestrado será liberado a todo precio- permite a nuestros enemigos fantasear con la recompensa a exigir, llegando a lo imposible.
Como están dadas las circunstancias actuales, creo que lo correcto es efectuar un tire y afloje, serio y tenaz, con el Hamás, para lograr la vuelta a casa de Guilad.